(Carta a El Mercurio 23de agosto 2007)
Enrique Goldfarb
En la edición del 22 de agosto de El Mercurio, el columnista Carlos Peña reitera que Expansiva, con su clara influencia en el actual y anterior gobierno (si el ex ministro Eyzaguirre no pertenece al grupo, al menos debiera ser considerado miembro honorario), con el pretexto de creerse depositarios de la verdad, en el fondo-así lo interpreto yo- rehúyen el veredicto popular.
Sin embargo, la responsabilidad política es de quien los nombra, mantiene en sus cargos y en última instancia, hace suyas sus premisas. Existe el dicho “la culpa no es del chancho…”.
En seguida, es importante saber bajo que condiciones son efectivamente portadores de la voz divina. Hasta 1997, el crecimiento potencial del PIB de Chile se empinaba sobre el 7% y ahora ya vamos en el 5%. Es decir, con parámetros objetivos, el país se está contrayendo, independientemente de cómo le haya ido a determinados grupos en particular. Ahora si además de esta caída, las mayorías han caído proporcionalmente más, entonces además de la falencia “técnica” habría una clara insuficiencia política y social.
jueves, 23 de agosto de 2007
lunes, 23 de julio de 2007
Decepción de pymes
(en Estrategia 20 julio 2007)
Enrique Goldfarb
Economista
A dos meses de lanzado por parte del gobierno el plan salvador de las pymes, resultó que solo una de las 27 medidas está implementada. Y una que es vital como es la reprogramación tributaria, ya que de ello dependen remates y ejecuciones de miles de afectados, tampoco sale.
La medida que sí está operativa, es la línea de crédito del BancoEstado para las pymes, que funciona solo al 10% ya que se topa con la cruda realidad de la viabilidad de la mayoría de ellas.
En consecuencia, estamos ante una crónica de un fracaso anunciado, ya que no apunta a corregir la situación de mercado interno que es la que marca el destino de las pequeñas y empresas. Con niveles de ventas más propicios, el número de empresas elegible para los créditos aumentaría considerablemente, en un círculo virtuoso tendiente a cambiar de raíz el feo panorama en el que han estado todos estos años. Y el mercado interno solo podrá dar ese salto cuando se decida la medida que es básica y fundamental. La reprogramación masiva de toda la deuda pequeña, a largo plazo, independiente de la viabilidad de la empresa.
La inyección de recursos liberada con la reprogramación, recursos propios de la pyme que no se destinarían transitoriamente al pago de deudas sino a la propia empresa, cambiaría la dimensión del mercado para estas, a la vez que le quitaría el sesgo actual, de que solo vende aquello ligado al crédito de la multitienda y supermercado, al que la pyme no tiene acceso.
Antes de estas medidas, el BancoEstado había logrado colocar exitosamente en la microempresa una amplia cantidad de créditos, y ello ha sido posible al ignorar la posible marca del DICOM en los beneficiarios. Eso es una demostración práctica que a nivel nacional, la reprogramación masiva tendría los efectos buscados.
Enrique Goldfarb
Economista
A dos meses de lanzado por parte del gobierno el plan salvador de las pymes, resultó que solo una de las 27 medidas está implementada. Y una que es vital como es la reprogramación tributaria, ya que de ello dependen remates y ejecuciones de miles de afectados, tampoco sale.
La medida que sí está operativa, es la línea de crédito del BancoEstado para las pymes, que funciona solo al 10% ya que se topa con la cruda realidad de la viabilidad de la mayoría de ellas.
En consecuencia, estamos ante una crónica de un fracaso anunciado, ya que no apunta a corregir la situación de mercado interno que es la que marca el destino de las pequeñas y empresas. Con niveles de ventas más propicios, el número de empresas elegible para los créditos aumentaría considerablemente, en un círculo virtuoso tendiente a cambiar de raíz el feo panorama en el que han estado todos estos años. Y el mercado interno solo podrá dar ese salto cuando se decida la medida que es básica y fundamental. La reprogramación masiva de toda la deuda pequeña, a largo plazo, independiente de la viabilidad de la empresa.
La inyección de recursos liberada con la reprogramación, recursos propios de la pyme que no se destinarían transitoriamente al pago de deudas sino a la propia empresa, cambiaría la dimensión del mercado para estas, a la vez que le quitaría el sesgo actual, de que solo vende aquello ligado al crédito de la multitienda y supermercado, al que la pyme no tiene acceso.
Antes de estas medidas, el BancoEstado había logrado colocar exitosamente en la microempresa una amplia cantidad de créditos, y ello ha sido posible al ignorar la posible marca del DICOM en los beneficiarios. Eso es una demostración práctica que a nivel nacional, la reprogramación masiva tendría los efectos buscados.
miércoles, 18 de julio de 2007
Lula y la clase media
El Mercurio del 18/07/07
Enrique Goldfarb
En la inauguración de los Juegos Panamericanos, Lula recibió una enorme e interminable rechifla de parte del público de clase media asistente al acto.El resentimiento de este sector frente a la política económica del Presidente, que sin embargo goza de enorme popularidad en los sectores populares, era un hecho que desconocíamos, y es una señal que se debiera tener en cuenta en Chile, en donde las políticas en curso tienen la misma tendencia desde hace varios años.Quizás Brasil no ha acumulado los recursos con que, relativamente, contamos nosotros, y sólo atina a la estabilización de su economía, lo que generalmente arrastra en su camino a este importante sector social, pero estimo que en nuestro caso, hemos superado claramente esa etapa, y, sin embargo, el deterioro de la clase media es sistemático.No es un tema fácil, pero aquí se verá quién es meritorio para adjudicarse los favores electorales de las mayorías.
Enrique Goldfarb
En la inauguración de los Juegos Panamericanos, Lula recibió una enorme e interminable rechifla de parte del público de clase media asistente al acto.El resentimiento de este sector frente a la política económica del Presidente, que sin embargo goza de enorme popularidad en los sectores populares, era un hecho que desconocíamos, y es una señal que se debiera tener en cuenta en Chile, en donde las políticas en curso tienen la misma tendencia desde hace varios años.Quizás Brasil no ha acumulado los recursos con que, relativamente, contamos nosotros, y sólo atina a la estabilización de su economía, lo que generalmente arrastra en su camino a este importante sector social, pero estimo que en nuestro caso, hemos superado claramente esa etapa, y, sin embargo, el deterioro de la clase media es sistemático.No es un tema fácil, pero aquí se verá quién es meritorio para adjudicarse los favores electorales de las mayorías.
martes, 5 de junio de 2007
Gas y políticas públicas
Mi columna de Estrategia 1 junio 2007
Enrique Goldfarb
Finalmente sucedió lo que era perfectamente posible. El gas natural está a punto de colapsar y con ello forzará a hacer enormes cambios o aguantar grandes apreturas mientras se espera que pase la crisis.
La decisión de las autoridades años atrás fue extrema. Lanzarse a depender de un solo proveedor, Argentina, sobre la base de un gobierno estable, racional y cumplidor de sus obligaciones.
Recuerdo haber asistido a una charla de uno de los altos ejecutivos que lideraban esta transformación de la matriz energética, quien ante mi pregunta de cómo se solucionaría el fallo del suministro por razones de política exterior, u otras, simplemente se enojó, aduciendo que imaginándose lo “imposible”, no se podían hacer proyectos. Me dije a mi mismo que llegada la oportunidad, lo comentaría públicamente y ha llegado esa ocasión. Recientemente, y en el momento de la “caza de brujas”, este punto fue reafirmado por Viviane Blanlot, subsecretaria de Energía en la época, quien lanzó luces amarillas que finalmente le costaron el puesto.
Es una postura posible, la extrema, muy relacionada con los ingresos de corto plazo de los responsables de la iniciativa aunque no necesariamente la más aconsejable.
Quisiera extractar de este hecho algunas lecciones para Chile. Y la primera de ellas es que es imposible hacer políticas públicas cuando las decisiones están sujetas a la anuencia de las empresas privadas involucradas. Y ello porque no está escrito en ninguna parte, ni siquiera en la doctrina más dura de la Escuela de Chicago, que lo que conviene al Chile corporativo es lo que conviene al país.
Lo que no significa que no haya que considerar su impacto en el sector privado, en el sector productivo en general, ya que ellos son usuarios fundamentales de la energía producida. Pero con el clima tenso de quienes están detrás del proyecto, con todas las influencias –legítimas e ilegítimas - que despliegan, con la respuesta partisana y tajante a mano, evidentemente no hay políticas públicas.
Una actitud similar pareció primar, esta vez mirando las conveniencias políticas del gobierno de turno, y del anterior, cuando a trocha y mocha se echó para adelante con el Transantiago, con los resultados que conocemos
Creo que toda la política económica chilena está montada sobre la misma base. La agenda no sale del gobierno, y ni siquiera de los gremios como foco de análisis global. Sale de ciertas y definidas grandes empresas involucradas en el tema de turno. Su aplauso es todo el reconocimiento que las autoridades de gobierno esperan. Y así se construyen las políticas públicas en Chile.
Finalmente sucedió lo que era perfectamente posible. El gas natural está a punto de colapsar y con ello forzará a hacer enormes cambios o aguantar grandes apreturas mientras se espera que pase la crisis.
La decisión de las autoridades años atrás fue extrema. Lanzarse a depender de un solo proveedor, Argentina, sobre la base de un gobierno estable, racional y cumplidor de sus obligaciones.
Recuerdo haber asistido a una charla de uno de los altos ejecutivos que lideraban esta transformación de la matriz energética, quien ante mi pregunta de cómo se solucionaría el fallo del suministro por razones de política exterior, u otras, simplemente se enojó, aduciendo que imaginándose lo “imposible”, no se podían hacer proyectos. Me dije a mi mismo que llegada la oportunidad, lo comentaría públicamente y ha llegado esa ocasión. Recientemente, y en el momento de la “caza de brujas”, este punto fue reafirmado por Viviane Blanlot, subsecretaria de Energía en la época, quien lanzó luces amarillas que finalmente le costaron el puesto.
Es una postura posible, la extrema, muy relacionada con los ingresos de corto plazo de los responsables de la iniciativa aunque no necesariamente la más aconsejable.
Quisiera extractar de este hecho algunas lecciones para Chile. Y la primera de ellas es que es imposible hacer políticas públicas cuando las decisiones están sujetas a la anuencia de las empresas privadas involucradas. Y ello porque no está escrito en ninguna parte, ni siquiera en la doctrina más dura de la Escuela de Chicago, que lo que conviene al Chile corporativo es lo que conviene al país.
Lo que no significa que no haya que considerar su impacto en el sector privado, en el sector productivo en general, ya que ellos son usuarios fundamentales de la energía producida. Pero con el clima tenso de quienes están detrás del proyecto, con todas las influencias –legítimas e ilegítimas - que despliegan, con la respuesta partisana y tajante a mano, evidentemente no hay políticas públicas.
Una actitud similar pareció primar, esta vez mirando las conveniencias políticas del gobierno de turno, y del anterior, cuando a trocha y mocha se echó para adelante con el Transantiago, con los resultados que conocemos
Creo que toda la política económica chilena está montada sobre la misma base. La agenda no sale del gobierno, y ni siquiera de los gremios como foco de análisis global. Sale de ciertas y definidas grandes empresas involucradas en el tema de turno. Su aplauso es todo el reconocimiento que las autoridades de gobierno esperan. Y así se construyen las políticas públicas en Chile.
domingo, 1 de abril de 2007
Las correcciones de Zaldívar
Enrique Goldfarb
Se han dado a conocer las medidas que un grupo de personas le sugieren a Adolfo Zaldívar para implementar lo que se llamado la “corrección” del modelo.
Siendo parte de ese grupo, quisiera enfatizar los aspectos macroeconómicos de las medidas, y en particular lo que se refiere a la política monetaria. He sostenido que lo que sucedió en 1998 con la intervención del Banco Central en el mercado significó, en la práctica, la muerte de la capacidad del organismo emisor para emitir circulante.
Para los que no lo recuerdan, la emisión es esa vieja función de los bancos centrales de emitir moneda para afectar el poder de compra de la economía, y que cuando hay desempleo significa aumento del Producto y si hay pleno empleo, significa inflación.
Como la Constitución, sabiamente, impide que el Banco Central le preste plata al gobierno, solo le quedan dos vías de emisión. Una es la balanza de pagos, y que como sabemos no fue factor de emisión neta en todo estos años, exceptuando el último con el precio récord del cobre, pero que fue neutralizado en gran parte depositando los excedentes en el exterior.
Queda en consecuencia, la vía más orgánica y más conectada al mercado para emitir, que es el refinanciamiento de los créditos que da la banca privada. Sacada la pyme del circuito financiero por la intervención brutal del Central, no había a quien prestarle y por ende la banca no requirió pedirle al instituto emisor refinanciamiento alguno. El crédito se hizo artificialmente escaso, no porque la economía no pudiera absorber un mayor volumen crediticio sino que porque no había como producirlo. Se tenían los recursos pero fallaron los medios, lo más elemental si se quiere. Y esto gatilló el desplome de la demanda interna que a su vez comandó la caída del crecimiento del PIB.
La medida más potente del plan propuesto a Zaldívar consiste en la reincorporación de las pymes al circuito financiero, donde la reprogramación –con compensaciones fuertes a los bancos que concurran voluntariamente al proceso- es la piedra angular de cómo lograrlo ya que con un mayor plazo para hacer frente a sus compromisos, la empresa pequeña saldrá del DICOM y se hará elegible como sujeto de crédito. Como película rebobinada, volveremos al punto de nuestra economía donde nunca debimos perdernos, recuperando la capacidad de normalizar el gasto.
La pyme deberá constituirse en el vehículo a través del cual fluyan las corrientes de crédito que el país está en condiciones de producir y eso levantará la demanda y el incremento del PIB que todos esperan. Con mayor empleo y mejor distribución del ingreso, el país volverá a ser el país estrella que fue y para lo que está llamado ser por devolver a la normalidad todas sus cuentas macroeconómicas.
Se han dado a conocer las medidas que un grupo de personas le sugieren a Adolfo Zaldívar para implementar lo que se llamado la “corrección” del modelo.
Siendo parte de ese grupo, quisiera enfatizar los aspectos macroeconómicos de las medidas, y en particular lo que se refiere a la política monetaria. He sostenido que lo que sucedió en 1998 con la intervención del Banco Central en el mercado significó, en la práctica, la muerte de la capacidad del organismo emisor para emitir circulante.
Para los que no lo recuerdan, la emisión es esa vieja función de los bancos centrales de emitir moneda para afectar el poder de compra de la economía, y que cuando hay desempleo significa aumento del Producto y si hay pleno empleo, significa inflación.
Como la Constitución, sabiamente, impide que el Banco Central le preste plata al gobierno, solo le quedan dos vías de emisión. Una es la balanza de pagos, y que como sabemos no fue factor de emisión neta en todo estos años, exceptuando el último con el precio récord del cobre, pero que fue neutralizado en gran parte depositando los excedentes en el exterior.
Queda en consecuencia, la vía más orgánica y más conectada al mercado para emitir, que es el refinanciamiento de los créditos que da la banca privada. Sacada la pyme del circuito financiero por la intervención brutal del Central, no había a quien prestarle y por ende la banca no requirió pedirle al instituto emisor refinanciamiento alguno. El crédito se hizo artificialmente escaso, no porque la economía no pudiera absorber un mayor volumen crediticio sino que porque no había como producirlo. Se tenían los recursos pero fallaron los medios, lo más elemental si se quiere. Y esto gatilló el desplome de la demanda interna que a su vez comandó la caída del crecimiento del PIB.
La medida más potente del plan propuesto a Zaldívar consiste en la reincorporación de las pymes al circuito financiero, donde la reprogramación –con compensaciones fuertes a los bancos que concurran voluntariamente al proceso- es la piedra angular de cómo lograrlo ya que con un mayor plazo para hacer frente a sus compromisos, la empresa pequeña saldrá del DICOM y se hará elegible como sujeto de crédito. Como película rebobinada, volveremos al punto de nuestra economía donde nunca debimos perdernos, recuperando la capacidad de normalizar el gasto.
La pyme deberá constituirse en el vehículo a través del cual fluyan las corrientes de crédito que el país está en condiciones de producir y eso levantará la demanda y el incremento del PIB que todos esperan. Con mayor empleo y mejor distribución del ingreso, el país volverá a ser el país estrella que fue y para lo que está llamado ser por devolver a la normalidad todas sus cuentas macroeconómicas.
viernes, 16 de marzo de 2007
Ribetes de un plan
Enrique Goldfarb
Después de leer las 27 medidas del plan para “recuperar el crecimiento e impulsar a las pymes”, me recordé de mis tiempos en el colegio, cuando te pillaba una prueba sin haber estudiado, y escribías y escribías cualquier cosa pensando que la cantidad podía reemplazar la calidad.
Aquí hay medidas que a lo más se acercan a pasado de frío, frío y helado y ninguna que le acierte. Un país al que no le falta nada para recuperar el crecimiento no solo no crece ni menos distribuye bien, sino que no puede idear un cuento más creíble. Y al abrir la prensa conservadora uno se encuentra con un aplauso cerrado.
Pero no nos engañemos. El país y la gente ingenua que esperaba algo mejor quedó estupefacta, aunque por enésima vez, si se cuentan los tiempos del predecesor. No pueden creer que este sea el plan.
Lo único bueno que tiene este plan Chile Invierte, que sucedió al plan Chile Compite de la semana pasada, es que al ministro se le van agotando los nombres de manera que a lo mejor y por descarte, dará con el que todos esperamos : Chile Feliz.
Sin embargo, hay gente agradecida, como las grandes empresas a las que les regalarán más de 200 millones de dólares por aplicar la depreciación instantánea en proyectos que ya estaban decididas a implementar.
Los 230 millones de dólares anunciados a las pymes serán excesivos, porque el gobierno no podrá encontrar el número suficiente de pequeñas y medianas empresas viables y con un mercado decente en las que colocar los recursos. No comprenden ¡todavía! que si no arreglan previamente el problema de los préstamos impagos y deuda tributaria morosa, las pymes no pueden operar en la economía. Presumiblemente, y como sucedió antes, se los terminarán pasando a una gran empresa a costos de liquidación para que no se pierdan.
Sin embargo lo que queda todavía más fuera de foco, son los temas abordados bajo el lema “recuperar el crecimiento y estimular a las pymes”. En el nombramiento del gerente hay un pequeño avance ya que el comité de 80 personas se redujo a un solo superhombre. Otro, que ni siquiera es nuevo, es hacer del peso una moneda global, lo que no se ve como diablos puede eso hacernos crecer más rápido, si es el caso que te crean afuera. De igual forma el viejo tema de los derivados –que cumplirá más de veinte años operando- ha vuelto a reflotar como una panacea.
Pero el broche de oro se lo lleva la licitación de pertenencias mineras de carbón en Isla Riesco que sigue en orden de importancia a la destinación de un millón y medio de dólares para enseñar inglés a los secundarios. Así que no nos sorprendamos cuando escuchemos al representante del sector que supuestamente se quería beneficiar decir “Sorry sir, but I am still in problem”
Después de leer las 27 medidas del plan para “recuperar el crecimiento e impulsar a las pymes”, me recordé de mis tiempos en el colegio, cuando te pillaba una prueba sin haber estudiado, y escribías y escribías cualquier cosa pensando que la cantidad podía reemplazar la calidad.
Aquí hay medidas que a lo más se acercan a pasado de frío, frío y helado y ninguna que le acierte. Un país al que no le falta nada para recuperar el crecimiento no solo no crece ni menos distribuye bien, sino que no puede idear un cuento más creíble. Y al abrir la prensa conservadora uno se encuentra con un aplauso cerrado.
Pero no nos engañemos. El país y la gente ingenua que esperaba algo mejor quedó estupefacta, aunque por enésima vez, si se cuentan los tiempos del predecesor. No pueden creer que este sea el plan.
Lo único bueno que tiene este plan Chile Invierte, que sucedió al plan Chile Compite de la semana pasada, es que al ministro se le van agotando los nombres de manera que a lo mejor y por descarte, dará con el que todos esperamos : Chile Feliz.
Sin embargo, hay gente agradecida, como las grandes empresas a las que les regalarán más de 200 millones de dólares por aplicar la depreciación instantánea en proyectos que ya estaban decididas a implementar.
Los 230 millones de dólares anunciados a las pymes serán excesivos, porque el gobierno no podrá encontrar el número suficiente de pequeñas y medianas empresas viables y con un mercado decente en las que colocar los recursos. No comprenden ¡todavía! que si no arreglan previamente el problema de los préstamos impagos y deuda tributaria morosa, las pymes no pueden operar en la economía. Presumiblemente, y como sucedió antes, se los terminarán pasando a una gran empresa a costos de liquidación para que no se pierdan.
Sin embargo lo que queda todavía más fuera de foco, son los temas abordados bajo el lema “recuperar el crecimiento y estimular a las pymes”. En el nombramiento del gerente hay un pequeño avance ya que el comité de 80 personas se redujo a un solo superhombre. Otro, que ni siquiera es nuevo, es hacer del peso una moneda global, lo que no se ve como diablos puede eso hacernos crecer más rápido, si es el caso que te crean afuera. De igual forma el viejo tema de los derivados –que cumplirá más de veinte años operando- ha vuelto a reflotar como una panacea.
Pero el broche de oro se lo lleva la licitación de pertenencias mineras de carbón en Isla Riesco que sigue en orden de importancia a la destinación de un millón y medio de dólares para enseñar inglés a los secundarios. Así que no nos sorprendamos cuando escuchemos al representante del sector que supuestamente se quería beneficiar decir “Sorry sir, but I am still in problem”
miércoles, 7 de marzo de 2007
Desprecio por lo popular
Enrique Goldfarb
El episodio que está ocurriendo con el Transantiago, inconcluso y de consecuencias imprevisibles, viene a reafirmar lo que en la izquierda parecía imposible. El desprecio del gobierno por lo popular, por las mayorías.
El gobierno precedente sumió al 80% o más de la población a un estancamiento de sus ingresos y a un desempleo feroz que en la realidad, aunque no en las estadísticas oficiales, insoportablemente poco fieles, tiene comprobadamente frustrada y con rabia a la inmensa mayoría.
Y si eso fuera poco, y sin necesidad alguna, el actual implementa además un sistema de transporte que solo ha causado rechazo, y no hablamos de un rechazo elegante, finamente irónico, sino con impotencia y lágrimas en los ojos de quienes supuestamente son sus beneficiarios.
Contrasta esto con lo que fue la Unión Soviética, cuna intelectual de varios de los actuales detentadores del poder, donde se construyeron obras preciosas de beneficio común como fue, por ejemplo, el Metro de Moscú. Aquí cada persona tendrá apenas un séptimo de metro cuadrado de Metro gracias a esta estupenda iniciativa que es el Transantiago. La gente solo tiene dos activos que hay que preservar a toda costa. La marraqueta y su tiempo. El gobierno anterior le quitó la primera y el actual el segundo, haciéndole gastar tres o cuatro veces de ese precioso recurso que es su tiempo, no ya libre, sino para dormir y poder seguir trabajando al otro día.
Tanto el empobrecimiento de la gente como este cambio en el transporte reflejan incompetencia llevada a su máxima expresión. Con un silencio cómplice para aprovecharse en su favor de las debilidades de las autoridades, han pasado seis años con el error de diagnóstico y fallas en las políticas más grande que se haya cometido y tarde o temprano surgirán las denuncias y deberán pagarse las responsabilidades políticas. Sin embargo en el segundo caso, con el incómodo y humillante medio de transporte a que los fuerzan, es muy posible que el reventón sea de plano y mucho menos solapado.
Uno se pregunta, en aras del respeto hacia la gente, que por lo demás es la que decide quien gobernará el país, porqué no se implementó un plan sino perfecto en sus comienzos, al menos tolerable. Si el Transantiago no estaba listo, lo que advirtió una firma consultora especialmente contratada por el gobierno, porqué no se aplazó indefinidamente. Porqué no se hicieron los chequeos previos correspondientes, como asegurarse de la disponibilidad del GPS para que la frecuencia de los buses fuera la necesaria. Cómo puede ser que la fórmula de ajuste sea el cobro de las boletas de garantía, si la gente no quiere que el fisco siga recolectando más plata sino que quiere micros buenas y rápidas.
Además, las micros que se eligieron son feísimas, malísimas e incómodas. El cambio de las Matadero-Palma por mataderos a secas.
El episodio que está ocurriendo con el Transantiago, inconcluso y de consecuencias imprevisibles, viene a reafirmar lo que en la izquierda parecía imposible. El desprecio del gobierno por lo popular, por las mayorías.
El gobierno precedente sumió al 80% o más de la población a un estancamiento de sus ingresos y a un desempleo feroz que en la realidad, aunque no en las estadísticas oficiales, insoportablemente poco fieles, tiene comprobadamente frustrada y con rabia a la inmensa mayoría.
Y si eso fuera poco, y sin necesidad alguna, el actual implementa además un sistema de transporte que solo ha causado rechazo, y no hablamos de un rechazo elegante, finamente irónico, sino con impotencia y lágrimas en los ojos de quienes supuestamente son sus beneficiarios.
Contrasta esto con lo que fue la Unión Soviética, cuna intelectual de varios de los actuales detentadores del poder, donde se construyeron obras preciosas de beneficio común como fue, por ejemplo, el Metro de Moscú. Aquí cada persona tendrá apenas un séptimo de metro cuadrado de Metro gracias a esta estupenda iniciativa que es el Transantiago. La gente solo tiene dos activos que hay que preservar a toda costa. La marraqueta y su tiempo. El gobierno anterior le quitó la primera y el actual el segundo, haciéndole gastar tres o cuatro veces de ese precioso recurso que es su tiempo, no ya libre, sino para dormir y poder seguir trabajando al otro día.
Tanto el empobrecimiento de la gente como este cambio en el transporte reflejan incompetencia llevada a su máxima expresión. Con un silencio cómplice para aprovecharse en su favor de las debilidades de las autoridades, han pasado seis años con el error de diagnóstico y fallas en las políticas más grande que se haya cometido y tarde o temprano surgirán las denuncias y deberán pagarse las responsabilidades políticas. Sin embargo en el segundo caso, con el incómodo y humillante medio de transporte a que los fuerzan, es muy posible que el reventón sea de plano y mucho menos solapado.
Uno se pregunta, en aras del respeto hacia la gente, que por lo demás es la que decide quien gobernará el país, porqué no se implementó un plan sino perfecto en sus comienzos, al menos tolerable. Si el Transantiago no estaba listo, lo que advirtió una firma consultora especialmente contratada por el gobierno, porqué no se aplazó indefinidamente. Porqué no se hicieron los chequeos previos correspondientes, como asegurarse de la disponibilidad del GPS para que la frecuencia de los buses fuera la necesaria. Cómo puede ser que la fórmula de ajuste sea el cobro de las boletas de garantía, si la gente no quiere que el fisco siga recolectando más plata sino que quiere micros buenas y rápidas.
Además, las micros que se eligieron son feísimas, malísimas e incómodas. El cambio de las Matadero-Palma por mataderos a secas.
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